







La celulitis, el peor enemigo de las mujeres en el verano
Llegó el verano. Esa temida temporada en la que el placard se tira
por la ventana y las pieles ruegan por un bronceado cautivador.
La gran mayoría de las mujeres sabemos los malabáricos métodos
estéticos que intentamos para perder la famosa “piel de naranja”
y es por esto que hoy les proponemos conocer más sobre este enemigo
femenino ;)
Origen de la celulitis
Responsables de la existencia de las curvas en la silueta femenina las células adiposas y fibras diversas del tejido conectivo son las que cubren todos los músculos del cuerpo. La transformación celulítica consiste en el entorpecimiento de la liberación de toxinas epidérmicas tras el común intercambio de fluidos: sangre, agua y linfa.
Con una consistencia similar a la gelatina, la celulitis posee un preponderante factor hereditario. Aparece en al pubertad y se agrava por cada etapa de la vida de la mujer en la que se altera la producción de estrógenos y progesterona.
La llamada “piel de naranja” por su aspecto similar, puede ser dura, blanda/flácida o edematosa y suele localizarse en forma mixta en lugares específicos del cuerpo femenino: la rodilla, glúteos, parte inferior de la espalda, zona superior y lateral de los muslos, brazos, abdomen, etc.
Diferentes
opciones a la hora de optar por un tratamiento
Lo más sensato para combatirla es elegir un tratamiento que nos parezca
adecuado a nuestro caso, recordando que es necesario y determinante que
este acompañado de una dieta balanceada y actividad física
consecuente. El poco consumo de agua, problemas circulatorios, estrés,
estreñimiento, trastornos hormonales, falta de ejercicio físico,
dietas inadecuadas y el tabaquismo, contribuyen y empeoran el cuadro celulítico.
Vacuoterapia: Es un tratamiento que reactiva el mal funcionamiento de algunos mecanismos de la piel. Con una especie de ventosa como instrumento, la piel afectada es succionada drenando del tejido todo liquido ajeno a esta. Estira las fibras contraídas y aumenta la vasodilatación, mediante el aumento de la circulación y la estimulación de la actividad en elastina y colágeno.
Ultrasonido: Además de ayudar a la vasodilatación que evita la aparición de várices, este tratamiento de efecto térmico mediante ondas mecánicas, eleva la temperatura del cuerpo y quema grasas. Desestructura la adiposidad y la trama fibrosa.
Electroestimulación: Con efectos similares al ejercicio (sin el beneficio aeróbico), los estímulos eléctricos provocan la contracción repetida del músculo. Favorece la circulación, tonifica y fortalece la musculatura.
Drenaje
linfático: Sin requerir de maquinaria, ni ser invasivo o costoso
por ello, el tratamiento consiste en la practica de un intenso masaje técnico
en zonas vulnerables del cuerpo. Tiene como fin expulsar por la orina todo
lo toxico almacenado allí.
Lodo: Esta técnica, elimina células muertas y revitaliza los
tejidos, devolviendo a la piel los minerales y la firmeza característica
de un buen riego sanguíneo.
Masajes
que drenan los tejidos de la piel, conceptos básicos
Rozamientos: entrando en calor para preparase para el resto del masaje,
los rozamientos son movimientos constantes ascendentes o descendentes que
involucran un ligero contacto de la palma de la mano sobre la piel.
Amasamientos: es un masaje mas profundo que requiere de mayor fuerza y también de cautela para no dañar la piel. Se utiliza la mano completa para ejercer presión con la palma en contrapunto con todos los dedos (como si abrieras y cerraras la mano con el músculo de por medio). Se dan sobre las zonas de músculo más gruesas.
Frotamientos:
Utilizando los nudillos con fuerza, se masaje la piel recordando que si
produce mucho dolor, será contraproducente.
La aplicación efectiva de estos masajes para combatir la celulitis,
se vincula a la constancia, al desempeño correcto y al uso de una
buena crema hidratante que ayude y lo haga más placentero.
Muslo
y rodilla:
Ejerciendo rozamientos y posteriormente deslizamientos, se asciende y desciende
desde la rodilla por aproximadamente un minuto. Posteriormente, y durante
cuarenta segundos deberás realizar un suave amasamiento de ambas
caras del muslo (interna y externa). Combina los amasamientos con deslizamientos,
y suma la técnica de pinza rotatoria (enfrentando el pulgar y el
dedo índice, “pellizcando” el tejido, sin producir dolor).
Caderas:
Sentada en una silla y siendo un masaje de tres minutos de duración,
se inicia por un minuto cada uno los deslizamientos centrípetos y
posterior amasamientos. Luego de permitir descansar al tejido, se retoman
los amasamientos profundos y se culmina con enérgicos deslizamientos.
Los cuasi-milagros estéticos no existen y por lo tanto los tratamientos milagrosos tampoco. Pero mujeres… ¡no huyamos del bikini cuando llegue el verano! En esta vida todo comienza por quererse (cuidarse) para luego aprender a ser querido. Solo hace falta saber que lo más inteligente y real será atender de forma sostenida el consumo suficiente de líquidos, implementación de dietas balanceadas y realización de ejercicio físico que además de ser reparador, ayude a disipar todo estrés.